jueves, 20 de septiembre de 2012

58.No me mires con los ojos, hazlo con el corazón.

La doctora sale con un papel en la mano y yo no la quito el ojo de encima. Se sienta en su silla y nos mira seria. Justin sujeta mi mano fuerte pero a la vez suavemente y yo cierro los ojos para escuchar el resultado. Sea lo que sea me alegrará y espero que a Justin también.

-Bueno Kelly, se puede marchar porque usted no está embarazada-dice la doctora con seguridad.

Abro los ojos y miro a Justin, los dos sonreímos. Estaba asustada, quiero tener un hijo con él, pero no todavía, ya llegará cuando tenga que ser…

-¿Entonces por qué vomita?-pregunta Justin

-Eso no lo sé-responde-Ves mañana al hospital a las ocho para que te hagan un análisis y así lo sabremos.

-Vale-respondo.

Salimos de la consulta y vamos hacia el parquin.

-Dios mío, si yo sabía que era imposible…-dice mirándome-Aunque en cierto modo tener un hijo sería bonito ¿no crees?

-Si Justin, pero todavía no-le miro yo.

Entramos en el coche y arranca hacia la universidad. La música suena en la radio y él tararea la canción mientras yo le miro embobada con una sonrisa.

-¿Sabes? Yo creo que hubiésemos sido unos buenos padres-dice él sonriendo.

-Seguro que tú serías un gran padre, cariño-digo convencida.

Él suelta una carcajada.

-Bueno, quizá en un futuro tengamos algún niño correteando por el jardín de nuestra casa…

Si, me lo imagino. Justin jugando con un niño igual que él pero en pequeño y yo feliz mirando como se divierten. Espera un momento… Justin está insinuando que quiere estar conmigo en un futuro ¿o es mi imaginación?

-¿Quieres que yo sea la madre de tus hijos?

-¿Y tú quieres que yo sea el padre?

-Yo he preguntado primero.

-Por supuesto que sí.

Sonrío y no digo nada más, no hace falta. Soy feliz. Le quiero y me
siento amada, me siento mejor que nunca. Joder, solo tengo dieciocho años y estoy pensando en tener hijos con mi novio, esta relación va muy acelerada pero espero que aunque vaya rápido no se estrelle sino que siga adelante, da igual si despacio o deprisa…

*Al día siguiente por la mañana*

Jopé, ahora que ya me había quitado un peso de encima me viene otra cosa. Me han llamado del hospital y me han dicho que vaya inmediatamente. Justin está muy preocupado, no ha podido traerme él porque se le ha roto el coche así que me ha traído Susana. Ha insistido muchísimo para venirse conmigo pero le he dicho que no hacía falta, pero no se ha quedado del todo convencido. Paso a la consulta y nos sentamos.

-Bueno Kelly, te hemos hecho el análisis y tienes algo. No es muy grave pero si no lo quitamos puede que si lo sea-dice directamente mirándome.

-¿C...coo…como?-digo casi si poder hablar, estoy sorprendida pero asustada.

-Tienes apendicitis.

¿Apendicitis? Oh dios, me van a tener que operar… Joder, eso si que es grave, me puedo morir… Todavía no quiero morirme, es lo peor que me puede pasar, no solo por mí sino porque no volveré a ver a mi familia ni a mis amigos ni a Justin. Ayer Justin y yo estábamos pensando en el futuro y puede ser que ni si quiera permanezca con vida…

-¿Me puedo morir?-pregunto bajito.

-No, no te vas a morir Kelly, simplemente te operaremos y ya está. No pasará nada, te lo prometo.

-¿Y cuando me vais a operar?

-Pues ya te quedas aquí.

¿Ya? ¿Tan pronto? Tengo que llamar a Justin y a mi madre y a Patri… ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?

-¿Puedo hacer unas llamadas?

-Si claro, después sube a planta para que te den habitación.

Susana y yo salimos de la consulta. Marco el número de mi madre, la llamo una vez, dos veces, tres veces… Ya no lo intento más, verá mis llamadas esta noche cuando vuelva a casa. Seguro que no se imagina lo que pasa…

-¿Kelly te encuentras bien?-me pregunta mi amiga.

Niego con la cabeza.

-¿Puedes llamar a Patri por favor?

Ella no se niega y yo salgo a la calle para llamar a Justin.

-Hola princesa, ¿qué tal?-dice alegre

-Justin me van a operar…

Las lágrimas se agrupan en mis ojos pero no lloro, no quiero llorar, no voy a llorar. Vale estoy llorando.

-¡¿Qué?! ¡¿Qué tienes?!-ha cambiado totalmente de tono, ahora está preocupado.

-Apendicitis.

-¿Pero te encuentras mal?

-No… Pero me ingresan ahora.

-Espérame que voy para allá, ¿vale?

-Vale…

-Te quiero Kelly.

-Yo más Justin.

Cuelgo y me voy con Susana que me espera.

-No llores tonta-dicho esto me abraza.

*Unas horas más tarde*

Abro los ojos lentamente, estoy afectada por la anestesia porque puedo ver colorines por todos lados y casi no tengo fuerzas para moverme, pero consigo incorporarme a pesar del dolor horrible que tengo en la tripa. Bueno, solo en un lado. Veo borroso y veo como alguien entra, seguro que es Justin que ha venido a verme porque sinceramente tengo muchas ganas de verle. Se acerca a mí y se agacha poco a poco hasta que junta sus labios con los míos, pero no besa como Justin, no sabe tan bien como Justin ¡Y me está agarrando una teta! La puerta se abre y me separo como puedo del que me está besando. Veo a Justin asomarse en la puerta y tirar lo que parece un ramo de flores. Me levanto de la cama corriendo y voy hacia él que se marcha. Lo ha visto todo y lo peor es que yo pensaba que era él… Me choco con algo y siento un dolor muy fuerte, tanto que parece que me voy a morir. Y entonces es como si me transportara a otro lugar, como si estuviera soñando, pero parece real, es muy real…
Las gotas de lluvia se acumulan en el cristal, los días de lluvia me gustan. A la mayoría de la gente le deprimen, pero a mí no, me encantaría estar ahí fuera sin paraguas ni chubasquero para luego llegar a casa y escuchar la bonita voz de mi madre mientras me regaña diciendo que podría coger un resfriado. Ella me ayudaría a quitarme la ropa y me daría toallas para que pudiera secarme. Sentarme junto al fuego y contemplar las llamas durante horas. Escuchar una voz, unos grititos y un llanto de la parte de arriba, preocuparme hasta oír a mi madre cantándole una nana a mi hermanita. Acostarme para luego levantarse, desayunar, vestirse, y ponerse la mochila, darle dos besitos a mamá e ir andando por los prados para llegar a la escuela.

-¡Kelly! ¡Kelly! ¡Kelly!…

¿Quién me hablará? ¿Será la profe con alguna de sus preguntas del día?

-¡¡Por favor un médico!!

¿Por qué la profe pide un médico? ¿Quién necesita ayuda?

-Un, dos tres…piiii…carga a doscientos…un, dos tres piiii.

¿Qué es eso que suena? La verdad es que es la primera vez en diez años que hay tanto ruido y jaleo en mi pueblo, en mi pequeñita escuela. Las profe nos manda a casa y todos salimos corriendo, yo también lo intento pero veo a alguien. ¡¡Es Justin!!

-¡¡Justin!! ¡¡Espérame, no corras!! ¡¡Justin!!

Voy tras él como una loca pero n o le consigo alcanzar, corro más, más, todo lo que puedo. Peor corro, corro y me desvanezco.
Está todo negro, oigo voces: -Se recuperará, necesita descansar porque cualquier cambio brusco de lo que sea, en estos momentos la podrá meter en un coma irreversible, así que por favor, váyase y vuelva mañana- No consigo ver a nadie, ¿Quién habla? ¿Coma irreversible? Pobre persona a la que le haya pasado algo así. Veo luces, destellos blancos, lo demás son solo cosas confusas. Pero hay algo que me encanta, casi siempre: a tres horas diferentes alguien me visita, me dice cosas preciosas, me da besitos suaves en la mano derecha, en las mejillas y casi siempre en los labios, también me coge la mano. Pero yo no lo puedo ver, será porque tengo los ojos cerrados… Intento abrirlos pero nada, venga Kelly tú puedes, sigo sin poder, ¿por qué no puedo?

Y ahora lo comprendo todo, soy yo esa pobre persona, soy yo la que podría quedarse en un coma irreversible. ¿Pero cómo? Pero siento algo, algo que no me gusta, un dolor en el brazo, siento como algo entra dentro de mi brazo y me escuece mucho. Me siento cansada, muy cansada… Oigo mi nombre muchas veces, intento responder pero de mi boca no sale nada ni un mísero suspiro…
A veces noto como él, mi ángel de la guarda Justin, apoya la cabeza en mi brazo y lo deja húmedo, no por la lluvia de fuera sino por la que cae de sus ojos. Esa lluvia si que no me gusta, intento con el otro brazo, ponerlo en su cabeza, decirle que no se preocupe por nada, que estoy bien. Quiero tocarle el pelo, decirle que aunque esté tan cerca le echo de menos. Pero no puedo, mi cerebro no quiere responder a mis órdenes, si voy a quedarme así para siempre, viendo como él llora, bueno, más bien sintiendo como él llora por mí prefiero morirme para que él pueda reconstruir su vida, su vida…. Sin mí

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